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Prueba de alergia para perros

Prueba de alergia para perros

La prueba de alergia para perros utiliza unas pocas gotas de sangre recogidas en casa para detectar anticuerpos frente a determinados pólenes, ácaros o alimentos. El informe detalla el resultado de cada sustancia analizada. Si su perro se rasca en primavera, por ejemplo, puede revisar con su veterinario los resultados correspondientes a los pólenes de esa estación.

La prueba de alergia de su perro en 5 pasos

Elija su modalidad

Cada modalidad corresponde a una lista de alérgenos, denominada «panel». Hay dos listas disponibles por separado. El panel completo reúne ambas. Si le interesa un polen o un ingrediente concreto, compruebe primero en qué lista figura.

Prepare el kit

Localice la lanceta, la tarjeta con cinco círculos y la bolsa protectora. Lea las instrucciones antes de acomodar a su perro en un lugar tranquilo. Programe la toma de la muestra por la mañana, antes de que coma.

Extraiga unas gotas de sangre

Las instrucciones del kit indican dónde utilizar la lanceta en la cara interna del pabellón auricular o en una almohadilla. Deposite una gota de sangre en cada uno de los cinco círculos de la tarjeta.

Deje secar la tarjeta y envíela

Deje la tarjeta al aire durante al menos dos horas. Cuando esté seca, introdúzcala en la bolsa protectora y después en el sobre con la dirección ya impresa. Un envío con seguimiento le permitirá comprobar su llegada.

Reciba su informe

El plazo orientativo es de 10 a 15 días laborables desde la recepción de la muestra en el laboratorio. A este plazo hay que añadir el tiempo de envío postal.

¿Qué busca el laboratorio en la sangre de su perro?

El análisis se centra en las inmunoglobulinas E, o IgE. Estos anticuerpos pueden reconocer un alérgeno concreto. En el caso del polen de abedul, por ejemplo, el laboratorio busca en la sangre seca IgE que se unan a ese polen. Mide la señal obtenida para cada alérgeno del panel y la expresa mediante una clase de 0 a 3. Esa es la cifra que aparece en el informe.

Las ventajas de la prueba de alergia en casa

La misma tarjeta permite analizar todas las sustancias de la modalidad elegida. Así puede estudiar elementos tan distintos como los ácaros del hogar y los pólenes presentes durante los paseos con una sola muestra.

Una toma de muestra en un entorno familiar

Puede prepararlo todo antes de llamar a su perro y después colocarse en el lugar donde resulte más fácil manipularlo.

Un ejemplo de informe antes de elegir

Puede consultar un ejemplo de informe de cada panel. Así verá con qué nombre aparece el alérgeno que le interesa y cómo se presenta el resultado.

Un informe para compartir en la consulta

Junto al resultado, puede anotar cuándo aparece el picor y cuánto dura. Estas observaciones ayudan a su veterinario a interpretar el informe.

Los alérgenos de cada panel

Los alérgenos de cada panel

Panel IgE I · 64 alérgenos

Incluye, entre otros, el polen de abedul, los ácaros del polvo, el pollo y el trigo.

Panel IgE II · 61 alérgenos

Incluye, entre otros, el polvo doméstico, el veneno de abeja, la avena y el conejo.

Panel completo · 125 alérgenos

Reúne las dos listas. Así, el informe presenta los resultados de los 125 alérgenos a partir de una misma tarjeta.

Cómo interpretar los resultados de la prueba de alergia de su perro

El informe presenta una lista de alérgenos (pólenes, ácaros, mohos, alimentos…), cada uno asociado a una clase de 0 a 3. Para obtener estas cifras, el laboratorio ha buscado en la sangre de su perro IgE: anticuerpos que el organismo produce cuando identifica por error una sustancia inofensiva como una amenaza.

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Para interpretar este informe sin sacar conclusiones equivocadas, conviene tener en cuenta tres aspectos: qué detecta la prueba (una alergia, no una intolerancia), qué significa realmente cada clase y por qué los resultados relativos a los alimentos requieren más cautela.

Alergia o intolerancia: qué puede detectar esta prueba

Ambos términos suelen utilizarse indistintamente, pero no describen el mismo mecanismo.
 

La alergia es una reacción del sistema inmunitario. El perro produce IgE frente a un alérgeno y estos anticuerpos desencadenan una inflamación en los contactos posteriores. En los perros se manifiesta sobre todo en la piel: picor, enrojecimiento, lamido de las patas y otitis recurrentes. Cuando el alérgeno es alimentario, también pueden aparecer trastornos digestivos.
 

La intolerancia no implica al sistema inmunitario. El organismo tolera mal un alimento o alguno de sus componentes, por ejemplo, porque le cuesta digerirlo o porque reacciona a un aditivo. Los signos son principalmente digestivos: heces blandas, gases y vómitos. Como no se producen IgE, una prueba de alergia en sangre no puede detectarla.
 

Conviene saberlo: las pruebas presentadas como «pruebas de intolerancia» suelen medir otros anticuerpos, las IgG. Su interpretación sigue una lógica distinta y su capacidad para identificar una intolerancia en perros no está demostrada científicamente.

Interpretar las clases de 0 a 3 y relacionarlas con los síntomas

  • Clase 0: no se detecta señal

  • Clase 1: señal baja

  • Clase 2: señal moderada

  • Clase 3: señal alta

 

En un ejemplo de informe, un ácaro del polvo figura en la clase 3 y el pollo en la clase 0. Por tanto, la sangre del perro contiene muchas IgE frente a ese ácaro y ninguna detectable frente al pollo. Esta escala describe la intensidad de la señal medida en la sangre, no las molestias que siente el animal: un perro en la clase 3 no tiene por qué sufrir más que uno en la clase 1. Para valorar su malestar, lo que cuenta son sus síntomas.

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Un resultado positivo tampoco explica por sí solo el picor. Las IgE frente al abedul indican una posible sensibilización a su polen, pero un perro puede estar sensibilizado sin rascarse nunca. Si el suyo se lame las patas cuando los abedules liberan su polen, anote cuándo empiezan los signos y cuándo desaparecen. Su veterinario podrá relacionar esas fechas con el resultado y con la exploración para valorar si esa posibilidad es pertinente.

Resultados sobre alimentos: cómo influye el procesado

La cocción, el secado, la fabricación del pienso o la adición de azúcares o aditivos modifican la estructura de las proteínas de un alimento. Las IgE solo reconocen pequeñas zonas concretas de esas proteínas. Según el proceso, algunas desaparecen y otras aparecen, sobre todo al cocinar a altas temperaturas (la reacción de Maillard, responsable del dorado de los alimentos).

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Por tanto, el extracto analizado por el laboratorio no tiene por qué corresponderse con lo que come su perro. Entre una pechuga de pollo cocinada de forma sencilla y el pollo de un pienso industrial hay una diferencia parecida a la que existe entre un filete y un nugget. Así, un perro con un resultado de clase 0 para el pollo puede reaccionar a determinados piensos con pollo. A la inversa, un perro con una clase alta puede tolerar un pienso hipoalergénico cuyas proteínas se hayan fragmentado lo suficiente para que las IgE dejen de reconocerlas. Una reacción también puede deberse a un aditivo o a un ingrediente que no figure en la etiqueta.

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En el caso de los alimentos, la prueba aporta una orientación, no una confirmación. El método de referencia sigue siendo la dieta de eliminación: varias semanas (a menudo ocho) con una proteína nueva o hidrolizada, seguidas de la reintroducción de los alimentos sospechosos uno a uno, en su forma habitual, para comprobar si reaparecen los signos. La prueba ayuda sobre todo a su veterinario a confirmar una sospecha, identificar los alérgenos que conviene evitar y, si es necesario, seleccionar los que se utilizarán en una inmunoterapia con alérgenos.

Preguntas frecuentes

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