Donación de órganos y prueba de ADN: lo que conviene saber antes y después de un trasplante
- 27 mar 2024
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 1 abr
La donación de órganos salva vidas, pero también plantea dudas muy concretas sobre la prueba de ADN: ¿hay que hacerla antes de un trasplante?, ¿y qué ocurre con el ADN después de la intervención? En este artículo aclaramos los puntos esenciales: la compatibilidad entre donante y receptor, los análisis que se realizan antes del trasplante, el concepto de quimerismo y los límites de las pruebas de ADN después de una trasplantación.

Donación de órganos: ¿de qué estamos hablando exactamente?
La donación de órganos consiste en que una persona ceda una parte de su cuerpo a otra que necesita un trasplante porque ese órgano o tejido ya no funciona correctamente.
Las enfermedades crónicas figuran entre las causas más frecuentes de trasplante. El riñón es uno de los órganos más demandados y también uno de los más complejos de asignar cuando se busca una compatibilidad adecuada.
La donación puede realizarse:
en vida, en el caso de determinados órganos o tejidos;
o después del fallecimiento.
En España, cuando existe un posible donante fallecido, se comprueba primero si dejó constancia de su voluntad en el Registro de Instrucciones Previas o de Voluntades Anticipadas. Si no existe esa constancia, el entorno familiar tiene un papel decisivo en la práctica clínica del proceso, tal y como explica la Organización Nacional de Trasplantes sobre cómo hacerse donante.
También es posible realizar este gesto en beneficio de:
un familiar;
o, en algunos supuestos de donación de vivo, una persona con la que exista un vínculo personal estrecho, dentro del marco legal y médico aplicable en España.
¿Hace falta una prueba de ADN antes de donar un órgano?
Lo que realmente importa: la compatibilidad biológica
Un donante de órganos puede ser un familiar o una persona sin parentesco biológico con el receptor. No existe una regla simple basada en la edad o el sexo. Lo más importante sigue siendo la compatibilidad biológica con la persona que va a recibir el órgano.
Esa compatibilidad se evalúa antes del trasplante para estimar el riesgo de rechazo. En términos generales:
cuanto mayor es la compatibilidad,
menor es el riesgo de rechazo.
Por qué la familia suele tener ventaja
Los miembros de una misma familia suelen tener más probabilidades de ser compatibles porque comparten una parte relevante de su herencia genética.
En este contexto, una prueba de ADN relacionada con la filiación familiar puede utilizarse para:
confirmar si existe o no un vínculo biológico;
orientar, de forma indirecta, el nivel probable de compatibilidad.
Sin embargo, incluso cuando el parentesco biológico queda confirmado, siguen siendo imprescindibles los estudios específicos de compatibilidad. Estar emparentado no garantiza por sí solo una compatibilidad óptima para un trasplante.
Los análisis sanguíneos que se usan para evaluar la compatibilidad
Para valorar la compatibilidad entre donante y receptor, suelen realizarse varios estudios, entre ellos:
Grupo sanguíneo: permite comprobar la compatibilidad ABO entre el donante y el paciente.
Tipaje tisular o tipaje HLA: analiza los antígenos leucocitarios humanos para estimar la compatibilidad inmunológica.
Prueba cruzada o crossmatch: estudia si el sistema inmunitario del receptor reacciona contra las células del donante.
En la práctica trasplantadora española, el grupo sanguíneo, el tipaje HLA y la evaluación inmunológica del binomio donante-receptor forman parte de la lógica de selección previa al trasplante.
Caso particular: los gemelos idénticos
En situaciones excepcionales, unos gemelos idénticos pueden presentar una compatibilidad prácticamente perfecta, ya que comparten el 100 % de su ADN. Eso puede traducirse en:
menos riesgo de rechazo;
menos complicaciones tras el trasplante.
En ese tipo de contexto, una prueba para determinar si los gemelos son realmente idénticos o no puede resultar útil.
¿El ADN cambia después de un trasplante de órgano?
El ADN del receptor no “se transforma”
El ADN pertenece a la persona que lo porta, lo transmite y lo reproduce a través de sus propias células. Por eso, el ADN del receptor no se transforma simplemente por recibir un órgano nuevo.
Después de un trasplante, las células del cuerpo siguen reproduciendo el código genético del receptor, sin que el nuevo órgano modifique de forma global su identidad genética.
Aun así, se han descrito transferencias “sintomáticas”
Después de algunos trasplantes se han descrito casos de transferencia de determinadas manifestaciones biológicas, como algunas alergias.
La aparición de una alergia tras un trasplante ya se ha observado en adultos y en niños, especialmente después de trasplantes de:
médula ósea,
hígado,
riñón,
corazón,
pulmón,
intestino.
También puede ocurrir que una persona ya fuese alérgica antes del trasplante, pero que su estado inmunitario previo impidiera que esa alergia se manifestara con claridad. En ese caso, el trasplante puede hacer visible una alergia latente.
Los casos raros de quimerismo: llevar dos ADN
En situaciones poco frecuentes, el ADN del donante puede detectarse junto al del receptor en determinados tejidos o fluidos corporales. Es lo que se conoce como quimerismo: la presencia de dos perfiles genéticos en una misma persona.
Este fenómeno se ha descrito en distintas zonas del cuerpo, como por ejemplo:
las mejillas,
la lengua,
los labios,
e incluso el semen.
Si el ADN del donante se detecta en el semen, la cuestión puede ser especialmente relevante cuando se reflexiona sobre la transmisión genética a la descendencia.
Si quieres profundizar en este tema, puedes consultar nuestra página sobre la prueba de ADN de quimerismo.
¿Se puede hacer una prueba de ADN después de un trasplante?
Una fase de transición puede complicar la interpretación
En muchos casos, después de una transfusión, un trasplante de órgano o un trasplante de médula ósea, puede existir una fase transitoria durante la cual una prueba de ADN detecte el perfil genético de dos personas distintas.
La duración de esta fase depende del tipo de intervención y de su magnitud. Durante ese periodo, el receptor puede presentar temporalmente la presencia de dos ADN en su organismo.
Por qué no se recomienda la muestra de sangre en ciertos casos
No se recomienda realizar una prueba de ADN a partir de una muestra de sangre después de:
una transfusión sanguínea,
un trasplante de médula ósea,
un trasplante de órganos,
o un tratamiento con células madre.
Algunas pruebas genéticas, como la prueba de paternidad prenatal o ciertos análisis relacionados con el ADN fetal, pueden resultar imposibles en estas circunstancias, y el laboratorio puede rechazar la muestra si considera que existe un riesgo serio de interferencia analítica.
Cuándo una prueba de ADN puede seguir siendo útil después de una transfusión o un trasplante
Aun así, el análisis genético puede ser útil después de una transfusión o una trasplantación si lo que se quiere comprobar es si la persona analizada porta también ADN de otra persona.
En ese contexto, lo más prudente es realizar varias pruebas de ADN a partir de muestras distintas del cuerpo.
De forma concreta, se pueden comparar perfiles genéticos obtenidos a partir de:
saliva,
sangre,
una uña,
o un cabello.
El objetivo es verificar si existen diferencias entre los resultados. Dado que una prueba de ADN destinada a establecer el perfil genético compara los mismos loci de análisis, lo esperable es que todos los informes coincidan plenamente entre sí cuando las muestras no están afectadas por una situación de quimerismo o mezcla celular.
Si necesitas una orientación más general sobre este tipo de análisis, también puedes consultar nuestra página sobre la prueba de paternidad.
Conclusión
La donación de órganos se basa sobre todo en la compatibilidad biológica entre donante y receptor, especialmente en elementos como el grupo sanguíneo, el tipaje HLA y la prueba cruzada. El vínculo familiar puede aumentar las probabilidades de compatibilidad, pero no sustituye en ningún caso a los estudios médicos necesarios.
Después de un trasplante, el ADN del receptor no cambia de forma global. Sin embargo, situaciones particulares como el quimerismo pueden complicar la interpretación de algunas pruebas genéticas, sobre todo cuando se utiliza una muestra de sangre.
Si estás pensando en hacer una prueba de ADN después de una transfusión o de un trasplante, lo más prudente es priorizar muestras múltiples y tener en cuenta el contexto médico antes de interpretar el resultado. Ese enfoque permite obtener conclusiones más coherentes y evitar errores de lectura.
