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Prueba de paternidad prenatal durante el embarazo

  • 28 mar 2024
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 27 mar

La prueba de paternidad prenatal permite determinar si existe un vínculo biológico entre un presunto padre y un bebé antes del nacimiento. Para algunas parejas, esta decisión responde a una necesidad de claridad y tranquilidad antes de la llegada del hijo.

Durante el embarazo, existen dos grandes enfoques: la prueba prenatal no invasiva y la prueba prenatal invasiva. Ambas opciones no se basan en las mismas muestras, no ofrecen el mismo nivel de comodidad y tampoco implican las mismas limitaciones.


Prueba de paternidad prenatal

¿Qué tipos de pruebas de paternidad pueden hacerse durante el embarazo?


Se distinguen dos categorías principales:

  • la prueba prenatal no invasiva;

  • la prueba prenatal invasiva.


La diferencia esencial entre ambas radica en el tipo de muestra que se toma y en el nivel de riesgo asociado al procedimiento.


La prueba prenatal no invasiva


La prueba de paternidad prenatal no invasiva se basa en un método sencillo: una extracción de sangre de la madre y una muestra de saliva del presunto padre. Después, el laboratorio compara el ADN fetal circulante presente en la sangre materna con el perfil genético del supuesto padre para evaluar el vínculo de filiación.


Se trata de una técnica indolora y sin riesgo directo para la madre ni para el bebé. Los resultados anunciados suelen ser muy precisos, en torno al 99 %. Si desea conocer mejor el procedimiento, puede consultar esta página sobre la prueba de paternidad prenatal.


En la práctica, el análisis suele poder realizarse a partir de la 7.ª semana de embarazo, y después puede hacerse en cualquier momento. A medida que el embarazo avanza, la cantidad de ADN fetal detectable en la sangre materna suele ser más aprovechable para el laboratorio. Si necesita organizar la toma de muestra, también puede leer esta guía sobre cómo hacer la extracción de sangre para una prueba de ADN prenatal.


Límites de la prueba no invasiva


Aunque este método es fiable, no es totalmente infalible. La precisión del resultado depende, entre otras cosas, de la cantidad de ADN del bebé que el laboratorio consiga extraer de la muestra de sangre materna.

En algunos casos, la muestra de la madre no contiene suficiente información genética fetal como para permitir una comparación fiable con el ADN del presunto padre. Cuando esto ocurre, los laboratorios suelen proponer una nueva extracción, normalmente dos semanas después.


Esta situación puede darse, por ejemplo, cuando el embarazo presenta determinadas particularidades o existen antecedentes médicos. Aun así, una cantidad insuficiente de ADN fetal utilizable no significa automáticamente que exista un problema en el embarazo. El seguimiento gestacional se basa ante todo en exámenes clínicos, biológicos y ecográficos, que son los que permiten valorar el estado de la madre y el desarrollo del feto.


La prueba prenatal invasiva


Las pruebas prenatales invasivas se basan en procedimientos médicos más complejos, como:

  • la amniocentesis;

  • el muestreo de vellosidades coriales (CVS);

  • la biopsia de trofoblasto.


Estas técnicas consisten en obtener células o tejidos a partir del líquido amniótico, la placenta o, según el caso, otras estructuras relacionadas con el embarazo.


¿Por qué se consideran invasivas?


Se consideran invasivas porque implican una intervención médica interna, por lo que no son comparables a una simple extracción de sangre.

Además, estos procedimientos conllevan un riesgo de aborto espontáneo, aunque ese riesgo sigue siendo bajo. Puede ampliarse esta información en la guía de la Asociación Española de Pediatría sobre la amniocentesis y en la explicación para pacientes de semFYC sobre amniocentesis y biopsia corial.


¿Por qué los resultados pueden ser más precisos?


Las pruebas invasivas proporcionan más material biológico para analizar. Por eso, el laboratorio dispone de un volumen mayor de marcadores genéticos para comprobar la concordancia entre el ADN del presunto padre y el del bebé.

Estos exámenes también pueden aportar otra información, como el sexo del bebé o ciertas predisposiciones genéticas.


¿En qué casos se contemplan las pruebas invasivas?


Las pruebas prenatales invasivas suelen valorarse cuando existe un riesgo elevado de anomalía genética en el bebé. Por ejemplo, pueden contribuir al diagnóstico de determinadas alteraciones cromosómicas, como la trisomía 21.

En la práctica, la decisión de recurrir a este tipo de prueba depende de los antecedentes familiares, de la edad materna y de los resultados biológicos y ecográficos. Se trata, por tanto, de pruebas que se enmarcan en una evaluación médica concreta. Si está considerando una de estas opciones, conviene hablarlo con un profesional sanitario para comparar beneficios, límites y riesgos antes de decidir.


¿Conviene hacer la prueba durante el embarazo o esperar al nacimiento?


En algunos casos, puede resultar más simple y más económico esperar al nacimiento para realizar una prueba de paternidad. Después del parto, la comparación del ADN mediante muestras de saliva es más directa.

Esperar al nacimiento también puede tener otra ventaja importante: permite realizar una prueba con posible utilidad legal o administrativa, según el contexto. En cambio, una prueba prenatal no necesariamente responde al mismo uso. Si desea entender mejor esta diferencia, puede consultar esta explicación sobre la prueba de paternidad sin procedimiento legal.


Conclusión


La prueba de paternidad prenatal permite obtener una respuesta antes del nacimiento, pero no todas las opciones ofrecen el mismo equilibrio entre simplicidad, precisión y nivel de intervención.


La prueba no invasiva destaca por su comodidad y por no implicar un riesgo directo para el embarazo. Las técnicas invasivas, en cambio, aportan más material biológico para el análisis, pero requieren un acto médico más complejo y con más limitaciones.

Por eso, la elección debe hacerse en función de la situación concreta, de las expectativas de la familia y del contexto médico. Cuando surge una duda durante el embarazo, es fundamental distinguir entre la necesidad de una respuesta personal, una indicación médica o una futura utilización legal del resultado.

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